La sede donde funciona la ACR en Bucaramanga, ocupa un lugar en una zona de poca visibilidad. Al ingresar
en la ACR encontramos una sala de atención, con cita previa, pues desde el
acceso el celador pregunta el motivo, la hora de la cita y el funcionario que
se requiere. La puerta se mantiene cerrada.
Bajo esta perspectiva, es importante que la ACR propicie estrategias
que ofrezcan un espacio donde se
realicen actividades de integración cultural bajo la nueva perspectiva de
reconciliación que vive el país, por primera vez, en años.
Hace poco visité una exposición en Bucaramanga, titulada
Frente al otro, dibujos en el posconflicto.
El discurso académico e histórico de la muestra fue más persuasivo
que los dibujos. El catálogo entregado a los asistentes contiene tres páginas
de texto y una página con las imágenes, en mosaico. Incluso la
fotografía de Steve Cagan utilizada en la portada corresponde a la Colección de la Biblioteca
Luis Ángel Arango (2003). El catálogo, debía tener en su portada alguno de los
trabajos presentados en la muestra, realizada en 2013.
Así como ese catálogo, las PPR son voces que la sociedad
colombiana disminuye y formatea en espacios pequeños. Pienso que la ACR - Bucaramanga
no debe ser la casa ubicada al final de la calle, sino un espacio visible y
reconocido dentro de la comunidad. De esta forma, sería posible gestionar
apoyos y alianzas para su funcionamiento.
Las acciones en gestión cultural deben propiciar espacios y acercamientos entre las instituciones. Y ese espacio
nace a partir de una agenda que incluya la participación de las
personas reinsertadas, con la academia, y las entidades culturales.
Las casas de la cultura no fueron objetivos militares porque
su función era clave en el desarrollo de la vida comunitaria. Hoy en día, en esta
urbe de asfalto que es Bucaramanga, los espacios de vida comunitaria y
socialización se restringen a centros comerciales que fomentan el consumismo y
provocan brechas socio económicas latentes y pueden además en un futuro,
convertirse en un problema de salud pública.
Mi propuesta de gestión incluye el acondicionamiento de un
espacio donde además de las funciones de la ACR también haya acceso a las PPR
para actividades permanentes. En este
contexto, el marco de la Paz, es preciso generar procesos de expresión como la
exposición Frente al otro, pero sostenibles en el tiempo y que logren efectivamente,
alguna transformación didáctica en la mirada del otro. Pero solo es posible, de
manera continua, evidenciada en el tiempo. Está sede para la ACR debe contar
con salones, con zonas para talleres y la implementación de una agenda, posible
a través de gestión cultural. Así mismo, realizar mediante alianza, un aula
digital a través del MinTIC y sería el espacio para ofrecer asesorías psicológicas
presenciales o virtuales.
Les invito a tomar en cuenta que si se ofrece un proyecto
cultural y académico se pueden generar recursos e interacciones que deben ser
coordinadas y respondan a un plan de proyección que compete a la ACR. Los
logros de la ACR son indiscutibles y las estadísticas son abrumadoras y
responden a un proceso continuo y elaborado. Pero también es preciso que estos
alcances sean reconocidos por la comunidad en general. Y más allá de ello, la
ACR debe propiciar este acercamiento, y para lograrlo, debe contar con un
espacio físico que lo valide.
La historia de nuestra violencia está escrita a sangre y
fuego. Pero también, este Gobierno tuvo la valentía de firmar un proceso de paz
con muchos detractores. Es preciso que quienes trabajamos por la paz, promovamos
espacios de reconciliación. La Academia está dando pequeños pasos, como algunos
proyectos de la Escuela de Trabajo Social, en la UIS. La UNAB podría realizar
un gran trabajo a través de la Facultad de Cine y podrían establecerse
convenios con instituciones que sistematicen los procesos de las regiones, entre otras alternativas.
En el país existen convocatorias para población
discapacitada, por ejemplo, es preciso que el Gobierno disponga de
convocatorias para PPR, en todos los ámbitos, para incentivar y promover la realización de sus
propios proyectos, es necesario además, ofrecerles el conocimiento, las
metodologías y los recursos educativos así como los espacios en línea y formatos de participación.








