jueves, 17 de noviembre de 2016

No es momento para crear intervenciones sino para crear escenarios



La sede donde funciona la ACR en Bucaramanga,  ocupa un lugar en una zona de poca visibilidad.  Al ingresar en la ACR encontramos una sala de atención, con cita previa, pues desde el acceso el celador pregunta el motivo, la hora de la cita y el funcionario que se requiere. La puerta se mantiene cerrada.
Bajo esta perspectiva, es importante que la ACR propicie estrategias que  ofrezcan un espacio donde se realicen actividades de integración cultural bajo la nueva perspectiva de reconciliación que vive el país, por primera vez, en años.
Hace poco visité una exposición en Bucaramanga, titulada Frente al otro, dibujos en el posconflicto.
El discurso académico e histórico de la muestra fue más persuasivo que los dibujos. El catálogo entregado a los asistentes contiene tres páginas de texto y una página con las imágenes, en mosaico. Incluso la fotografía de Steve Cagan utilizada en la portada corresponde a la Colección de la Biblioteca Luis Ángel Arango (2003). El catálogo, debía tener en su portada alguno de los trabajos presentados en la muestra, realizada en 2013.
Así como ese catálogo, las PPR son voces que la sociedad colombiana disminuye y formatea en espacios pequeños. Pienso que la ACR - Bucaramanga no debe ser la casa ubicada al final de la calle, sino un espacio visible y reconocido dentro de la comunidad. De esta forma, sería posible gestionar apoyos y alianzas para su funcionamiento.
Las acciones en gestión cultural deben propiciar espacios y acercamientos entre las instituciones. Y ese espacio nace a partir de una agenda que incluya la participación de las personas reinsertadas, con la academia, y las entidades culturales.
Las casas de la cultura no fueron objetivos militares porque su función era clave en el desarrollo de la vida comunitaria. Hoy en día, en esta urbe de asfalto que es Bucaramanga, los espacios de vida comunitaria y socialización se restringen a centros comerciales que fomentan el consumismo y provocan brechas socio económicas latentes y pueden además en un futuro, convertirse en un problema de salud pública.
 
 
Mi propuesta de gestión incluye el acondicionamiento de un espacio donde además de las funciones de la ACR también haya acceso a las PPR para actividades permanentes.  En este contexto, el marco de la Paz, es preciso generar procesos de expresión como la exposición Frente al otro, pero sostenibles en el tiempo y que logren efectivamente, alguna transformación didáctica en la mirada del otro. Pero solo es posible, de manera continua, evidenciada en el tiempo. Está sede para la ACR debe contar con salones, con zonas para talleres y la implementación de una agenda, posible a través de gestión cultural. Así mismo, realizar mediante alianza, un aula digital a través del MinTIC y sería el espacio para ofrecer asesorías psicológicas presenciales o virtuales.
Les invito a tomar en cuenta que si se ofrece un proyecto cultural y académico se pueden generar recursos e interacciones que deben ser coordinadas y respondan a un plan de proyección que compete a la ACR. Los logros de la ACR son indiscutibles y las estadísticas son abrumadoras y responden a un proceso continuo y elaborado. Pero también es preciso que estos alcances sean reconocidos por la comunidad en general. Y más allá de ello, la ACR debe propiciar este acercamiento, y para lograrlo, debe contar con un espacio físico que lo valide.
La historia de nuestra violencia está escrita a sangre y fuego. Pero también, este Gobierno tuvo la valentía de firmar un proceso de paz con muchos detractores. Es preciso que quienes trabajamos por la paz, promovamos espacios de reconciliación. La Academia está dando pequeños pasos, como algunos proyectos de la Escuela de Trabajo Social, en la UIS. La UNAB podría realizar un gran trabajo a través de la Facultad de Cine y podrían establecerse convenios con instituciones que sistematicen los procesos de las regiones, entre otras alternativas.
En el país existen convocatorias para población discapacitada, por ejemplo, es preciso que el Gobierno disponga de convocatorias para PPR, en todos los ámbitos,  para incentivar y promover la realización de sus propios proyectos, es necesario además, ofrecerles el conocimiento, las metodologías y los recursos educativos así como los espacios en línea y formatos de participación.

lunes, 31 de octubre de 2016

Nuevos imaginarios de desarrollo

Proyecto La Paz se toma la palabra.


El arte y la cultura ofrecen estrategias para disminuir las diferencias sociales y aportar desde la economía solidaria, la educación y el trabajo colaborativo.
Los centros culturales nunca fueron objetivo militar durante los años de la guerra, por su carácter neutral.
Partiendo de las estrategias de la ACR es necesario formular y adecuar espacios de formación permanente para el desarrollo de una sociedad diversa y autónoma. La formulación de nuevos imaginarios de desarrollo.

En honor a la vida


El Plebiscito no lo ganó el No. Lo ganó la abstención. Aquellas personas que se quedaron en casa, viendo la tele, dejando pasar, dejando que la vida la decidan otros, con una diferencia mínima, además, que muchos sugirieron como un mal conteo de los votos. Es preciso seguir este proceso en honor a las victimas, y justamente, en honor a la vida.

Cultura y conciencia histórica

Proyecto La Paz se toma la palabra.

Para Diana Uribe, “La cultura cambia la conciencia histórica de una época; puede cambiar un modelo de venganza por uno de reconciliación... Si la cultura avala la venganza, los pueblos se eternizan en los conflictos. Si la cultura avala la reconciliación, los pueblos hacen virajes en su historia”.

"La cultura cambia el chip de la sociedad". Y no se trata de olvidar lo que pasó, pues la memoria es fundamental, como quedó demostrado en Sudáfrica. “La memoria de la verdad y la reconciliación, donde el motivo es el perdón, permite a los pueblos seguir adelante”.
http://www.eltiempo.com/entretenimiento/arte-y-teatro/encuentro-sobre-el-papel-de-la-cultura-en-el-posconflicto-en-bogota/14013759

 

Centros de Paz

Centro de Paz en Bucaramanga

Cada Centro de Paz tendría un modelo sostenible en el arriendo de espacios para café o productos elaborados artesanalmente, con la marca del Centro de Paz. Se establecerían alianzas con la asociaciones de restaurantes, por ejemplo,  de modo que la casa  tendría gastronomía, además, sala de exposiciones o de conferencias, para invitados especiales, teatro y marionetas; espacios para escuchar las historias de quienes han vivido la violencia en carne propia, para reconstruir la memoria, pero especialmente, para construir el futuro. De modo que cada Centro de Paz tendría su movimiento propio, a partir de las necesidades de la comunidad  y su entorno próximo. 
 
El Centro de Paz tendría una agenda, actividades semanales, enfocadas en programación cultural y de formación en oficios.  Para llevar  a cabo este propósito es necesario ejecutar y formular cada proyecto de acuerdo a las necesidades que ofrece tanto el entorno, ubicación estratégica de la casa, entre otras,  como la metodología de la ACR.
 
El proyecto es ejecutable en la medida que se gestiona. Es ejecutable en la medida que socializa con quienes serían sus principales beneficiarios y sus aportantes, y se construye.
 
En el largo plazo se podrían establecer alianzas por ejemplo con la OEA a partir del Programa de oportunidades de empleo a través de tecnologías en las Américas POETA que ofrece cursos de Emprendimiento y productos de asesoría (Guía de Empresarismo Social para centros Poeta y Mi Llave).  Pero las alianzas más interesantes, serían en el largo plazo, a partir del funcionamiento de una casa, con jardín y huerta, y sillas y biblioteca, sala de juegos para niños, en uso de la convivencia pacifica. El desarrollo a partir de allí, puede tener alcances insospechados.
 
El Centro de Paz va más allá del periodo presidencial del  Premio Nobel de la Paz; Juan Manuel Santos. El Centro de Paz  podría tener un movimiento propio a partir de sus beneficiarios, a partir de sus propias necesidades, vinculadas evidentemente con sus propósitos de bienestar común, uso del tiempo libre y capacitación en artes y oficios y emprendimiento.
 
 
 
 


Descentralizar la cultura

Frente al otro: dibujos en el posconflicto
 
Existe una necesidad de descentralizar los procesos culturales y no convertir los espacios de socialización en monopolio político tal como se viene haciendo desde hace años en el país, los Centros de Paz deben ser administrados por quienes consumen y se benefician de la cultura. Y los apoyos deben ser generados y sostenibles.
 
No es posible dejar la creación de centros culturales al Ministerio de Cultura simplemente porque pueden ser vulnerables a propósitos políticos de los responsables de las políticas culturales de cada región.

Desafíos

Pacífico Sur: territorio revelado

 
Es un imperativo dejar de ver y gestionar la cultura, desde la administración pública, como un sector más de los tantos entre los que se divide y organizan los funcionamientos sociales. Porque tiene, por su naturaleza transversal, las facilidades para hacer intersecciones con los ámbitos de la educación, la salud, la ciencia, las comunicaciones, las tecnologías, la economía y el turismo, el bienestar social y la política exterior. Eso en Colombia es posible. Requiere hacerlo visible y reorientar la política pública en materia cultural.
Alberto Abello Vives